Entradas

Mostrando entradas de junio, 2025

Capítulo 141: Mano de hierro en un guante de seda.

Imagen
     Mano de hierro en un guante de seda. Con el tiempo, mi hijo Sean, ya adulto, me describió de aquella manera. Sus amigos del colegio esperaban encontrarse con una súper estrella de cine como madre, no obstante terminaban descubriendo a una madre normal, a una más como la suya o la de cualquier otro.      Mi hijo mayor me describió como una persona dulce y fuerte a la vez, como una verdadera mano de hierro en un guante de seda.

Capítulo 140: El trabajo de Andrea y su papel en la familia.

Imagen
     El trabajo de Andrea y su papel en la familia. Me tomé mi tiempo para apreciar el trabajo de mi esposo. Me parecía tan fascinante que le acompañaba a muchas de sus recepciones en el hospital. Además, Andrea no solo era un gran profesional de la medicina sino también un gran padre y padrastro. Se encargaba de recoger a los niños del colegio, ayudaba a Sean con los deberes, jugaba con Luca y ambos les leía libros, los llevaba al cine o a casa de sus amigos.

Capítulo 139: Regreso a Roma.

Imagen
       Regreso a Roma. Los Dotti-Hepburn nos instalamos en un ático en el centro de Roma. Nuestro ático tenía mil cuatrocientos metros y la elegancia de la Italia antigua. Estaba repleto de mármoles, techos e incluso algunos frescos de cuando había sido una residencia religiosa.      A pesar de estar desaparecida de la vida pública, muchos aun me buscaban. Entre ellos estaba mi representante, quien no dejaba de mandarme guiones y más guiones que luego yo le mandaba de vuelta. Sabía que la gente me criticaba por escoger la vida tranquila y familiar en lugar de brillar ante las cámaras y el celuloide. Pero yo siempre he considerado que todo el mundo necesita tiempo para invertirlo en lo que más ama. Y en mi caso era disfrutar de la crianza de dos chicos que crecían prácticamente solos con mucha rapidez, de dos niños que necesitaban amor. Y por nada del mundo iba a permitirles que tuviesen las mismas carencias que sufrí yo durante la infancia.

Capítulo 138: Luca y Sean.

Imagen
     Luca y Sean. Tan solo tenía ojos para mis dos niños. Y aunque los médicos me habían recomendado no tener mis hijos por mi edad para que no hubiese más complicaciones, aquella idea no me ensombrecía. Lo cierto es que en un principio habría querido tener muchos más hijos, pero Luca y Sean eran ahora todo mi mundo y estaba totalmente centrada en ellos. En los primeros días d postparto me dediqué descansar y coger fuerzas mientras me ocupaba de mis dos pequeños. La idea era que   Andrea, mi marido, regresara a Roma para continuar con su trabajo en el hospital y la universidad. Yo permanecería en Tolochenaz y le vería a vinales de semana cuando viniera a vernos. Pasamos así tres meses, pero como apenas veíamos a Andrea un fin de semana al mes, finalmente decidí que ya iba siendo hora de regresa a Roma.

Capítulo 137: Luca Dotti.

Imagen
      Luca Dotti. Estaba ansiosa por recibir en casa a mi segundo hijo y por verlo crecer junto a su hermano mayor Sean. Por aquel entonces Sean tenía nueve años, y esperaba con ansias la llegada de su hermanito mientras me acariciaba la barriga y me acompañan en los días fríos en aquella Suiza tan preciosa y tranquila. Jamás olvidaría los cuatro abortos anteriores, pero aquella huella se veía un poco más difusa gracias a la alegría infinita que me proporcionaba este nuevo embarazo. Finalmente el 8 de febrero de 1970 le dimos la bienvenida a familia a Luca Dotti.

Capítulo 136: La Pasible… otra vez.

Imagen
     La Pasible… otra vez. Tras las primeras semanas y meses de embarazo, las de mayor riesgo, todo seguía marchando bien.   Los seis meses Andrea me animó a regresar a La Pasible, el lugar más tranquilo sobre el planeta para mí. De modo que eso hice. Y allí me dedíquela leer, dibujar y cuidar del jardín. Mientras, ni pequeño crecía de forma saludable dentro de mí. Nunca fui tan feliz como en los setenta. No me preocupa haberme perdido el cine de esa época porque ya tenía todo lo que quería y necesitaba.