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Capítulo 153: Agente 007.

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     Agente 007. Mi hijo Luca enloqueció cuando se enteró de que su madre iba a trabajar con James Bond, el agente 007. El pequeño era un gran fan de sus películas.     De modo que el niño, la niñera, la peluquera, el maquillador y un ayudante, viajaron conmigo a España para rodar Robin y Marian.        Cualquiera habría podido pensar que había perdido la práctica después de tanto tiempo. Pero no, lo cierto es que para mí, colocarme delante de la cámara fue como montar en bici de nuevo.      Supe adaptarme bien y rápidamente a pesar de que el cine había cambiado, y no poco. Ahora ya nadie me consultaba prácticamente nada. Los actores se limitaban a actuar sin más ni menos. Nadie me avisaba de los cambios de guión. Sabía que tampoco tendría la oportunidad de visionar los planos junto al director para darle mi opinión sobre determinados aspectos tanto técnicos como artísticos. Y todo eso por no hablar d...

Capítulo 152: El nuevo guión.

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    El nuevo guión. Fue en enero de 1975 cuando recibí un nuevo guión. Llevaba años rechazando guiones y más guiones. Aun así mi agente seguía insistiendo en mandármelos. En esta ocasión mi reacción fue diferente. No me negué tajantemente desde un principio. ¿El motivo? Porque la historia me resultó realmente conmovedora además de original. Aquel guión tenía algo que contar, algo importante además.      Se trataba de Robin y Marian , un guión ingenioso y tierno que contaba el reencuentro de Robin Hood y Lady Marian siendo ya mayores. Robin Hood regresaba cansado y envejecido de las Cruzadas, y Marian era la abadesa de una comunidad religiosa.        De nuevo se me presentaba la oportunidad de volver a interpretar a una monja, dato que me llamó mucho la atención. Aunque esta vez se trataba de un tono muy distinto. Además, con los gastos médicos de mi madre y el mantenimiento de L a Paisible , no me venía mal reabastecer mis ...

Capítulo 151: La baronesa.

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     La baronesa. Mi madre vino a visitarnos a los niños y a mí a La Paisible. Mi madre había cumplido ya los setenta y ocho años. Comenzaba a tener problemas notables de salud y a necesitar ciertos cuidados médicos. Intenté que mi madre estuviese cómoda, procuré que no le faltase de nada. Aun así nuestros caracteres seguían sin encajar del todo. Mi madre, la fría baronesa Ella vam Heemstra, seguía tratándome con cierta distancia. Me consolaba pensar que, a estas alturas, ya no podía hacerlo mejor. 

Capítulo 150: ¿Pero cómo es posible?

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    ¿Pero cómo es posible? Aquel verano, a mis cuarenta y cinco años, volví a quedarme embarazada. Fue una sorpresa mayúscula que me hizo muy feliz. Pero también era como un torbellino. Al fin y al cabo era un embarazo de riesgo. Mi séptimo embrazo, y con tan solo dos niños que hubiesen llegado a término. Pero no quería pensar en ese vacío que tantas veces me había embargado. En el dolor por la pérdida de aquello que más deseaba en este mundo. Tenía que confiar una vez más.      Por desgracia la pérdida se hizo presente. Mi séptimo embarazo se convirtió en mi quinto aborto. Pero tenía que seguir, seguir adelante a pesar de todo. Porque tenía una familia maravillosa, una madre que pronto vendría a visitarme, y la posibilidad de volver a Hollywood algún día.  

Capítulo 149: Falta de convivencia.

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     Falta de convivencia. Adoraba estar en  La Paisible , pero en esta ocasión no vivía allí feliz y con una familia unida. Sentía que mi familia se estaba fragmentando poco a poco. En primer lugar, Mel, el padre de mi hijo Sean, y yo, acordamos matricular al niño en un internado en Suiza. Por otra parte, Luca, de apenas cuatro años, asistía a una escuela en Tolochenaz. Y su padre y mi marido, Andrea, venía a visitarnos algunos fines de semana.      Yo sentía que aquello no era suficiente. No me gustaba que Andrea fuese y viniese porque al no convivir con mi marido no sentía que tuviésemos realmente una familia. Pero a él aquello no parecía preocuparle tanto como a mí. Me preocupaba que se fijase en otras mujeres porque de joven siempre había tenido facilidad para que las chicas se fijaran en él. Pero me decía a mí misma que debía confiar en él y en que seguramente él debía de echarnos de menos tanto como nosotros a él. Me decía a mí misma...

Capítulo 48: Andrea está en peligro.

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   Andrea está en peligro. Los niños y yo vivíamos en La Pasible desde donde nos comunicábamos a menudo con mi marido Andrea. Mis hijos estaban seguros en Suiza, y yo también, pero Andrea no. No podía entender su insistencia de permanecer en Roma. Él se sentía seguro allí, pero se equivocaba. En una ocasión, cuando este salía de la cínica en la que trabajaba, lo rodearon cuatro hombres e intentaron arrastrarlo hasta un coche. La rápida actuación de la policía italiana, los carabinieri , evitó el secuestro. La angustia que sentía al saber de este suceso era de un valor incalculable.

Capítulo 147: Finitte Roma.

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      Finitte Roma. La ciudad que había escogido para vivir tranquilamente con mi familia ya no era la misma. En 1973 secuestraron al nieto del magnate John Paul Getty. La mafia calabresa le cortó una oreja y se la mandó a su familia para pedir un rescate por el chico.       Pero este caso no se trataba de un hecho aislado. Hacía apenas un año que se podía pasear por Roma de noche pero ya no. La mafia tenía el ojo puesto en los hijos de celebridades y personas influyentes o adineradas. Con miedo a estar en esa lista de posibles víctimas, contraté a dos guardaespaldas para poder salir a la calle con mayor tranquilidad, pero sentía que no era suficiente para mi familia.     Todo empeoró aun todavía más si cabía con la aparición de las Brigadas Rojas, una organización terrorista que a mediados de los setenta comenzó a secuestrar a empresarios y personajes públicos.     En una ocasión la policía nos habló de la posibilidad de que ...