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Capítulo 162: Terence Young dijo…

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     Terence Young dijo… Hay que hacerle ver que se trata de un buen guión. Luego hay que insistir en el hecho de que no afectará a su vida personal, y que no destruirá la vida de sus hijos por pasar seis u ocho semanas lejos de ellos. Entonces, si tienes suerte, puede que empiece a hablar. Aunque lo más probable es que vuelva a su familia, a cocinar pasta para la cena y te de la gracias por haber pensado en ella.     Y tenía razón. Le di las gracias y acepté el papel. Tan solo me tendría separada de mis hijos por tres semanas. Sean estaría en la universidad de Suiza y Luca en el Liceo Francés de Roma, por lo que podría organizarme bien. Los exteriores se rodarían por aquí cerca. Además, mi buen amigo Hubert Givenchy me volvería a vestir. 

Capítulo 161: Lazos de sangre.

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     Lazos de sangre . Me llegó un guión a través de Terence Young titulado Lazos de sangre. Conservaba buenos recuerdos Terence y de nuestras charlas tomando el té, puede que por eso consiguiera que me interesara por el guión. Porque volver a trabajar con él no podía ser una mala idea.      Lazos de sangre es la historia de una sobreviviente. Una heredera rica que, tras la muerte de su padre, se convierte en la cabeza visible de un gran imperio farmacéutico y es perseguida por un asesino. El personaje tenía veintitrés años pero lo adaptaron para mí y a mis cincuenta años. Así es la magia del cine. 

Capítulo 160: El número dos.

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    El número dos. Dos matrimonios fallidos y dos hijos maravillosos. De alguna forma sentía que repetía los patrones de mi madre en cuanto a su historial amoroso. Quizá me parecía más ella de lo que imaginaba, aunque no estuviese en mi mano el evitar los atroces comportamientos por parte de ambos exmaridos.    Durante un tiempo me sentí permanentemente melancólica. La exasperación me abrumaba, pensamientos oscuros vinieron a mí. ¿Valía la pena vivir esta vida? Sí, aunque tan solo fuese por Sean y Luca. Todos los abortos por los que había pasado habían sido experiencias desgarradoras para mí, así y como cada uno de mis fracasos matrimoniales. Había estado aguantando con energía por el bien de los niños y por respeto a la institución del matrimonio en sí, pero eso no había servido de nada. Cuando algo va destinado al fracaso… va a fracasar.    Sin embargo nunca estuve sola. Tenía a mis hijos, tenía a mi madre, tenía a multitud de amigos y a gente que me ...

Capítulo 159: Autoestima.

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     Autoestima. Ser una gran actriz de Hollywood, contar con tanto renombre y cariño por parte tanto del público como de mis compañeros, no era lo único que ensalzaba mi autoestima. Para mí siempre había sido indispensable la vida familiar, y en aquel momento estaba totalmente desequilibrada. Lo había intentado una vez más, salvar mi matrimonio contra viento y marea. Pero al final me resultó imposible. No podía más con las infidelidades de mi marido. En cuanto descubrí que Andrea había metido a otra señora en mi casa, en el hogar familiar y en mi propia cama, la gota colmó el vaso. No podía seguir luchando sola. La tremenda falta de honestidad acabó con mi paciencia. Porque llega un momento en el que toda mujer tiene que darse de bruces con la realidad. La fuerza del amor no lo cambia todo. Por supuesto que no, y más todavía cuando estás librando la batalla tu sola. Incluso llegué a culparme a mí misma por no haber sabido poner límites a tiempo. Pero ya era tarde para la...

Capítulo 158: Mi participación en los Óscar.

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     Mi aparición en los Óscar. A los pocos días de mi entrevista en Radio City Hall , el 29 de marzo de 1976, hice mi aparición en la 48 edición de la gala de los Premios Óscar en el Dorothy Chandler Pavilion de Los Ángeles. Me tocaba entregar el premio más importante de todos, el de Mejor película, así que todos los ojos parecían estar puestos en mí. Entregué el premio a los productores Saul Zaentz y Michael Douglas por la película Alguien voló sobre el nido del cuco. Douglas, emocionado, dijo que recibir el premio de mi mano era casi tan importante como el premio en sí. Antes de salir al escenario, Gene Kelly, tras recibir el suyo me había dado la bienvenida a casa, por lo que me sentía muy arropada por mis antiguos compañeros de la industria del cine. De hecho, directores como William Wyler me habían proporcionado mucha seguridad y me habían hecho sentir realmente querida. Dependía mucho de ellos y de su maestría, porque yo me había formado como bailarina no c...

Capítulo 157: Radio City Hall de Nueva York.

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     Radio City Hall de Nueva York. En marzo de 1976 salí al escenario para promocionar mi próxima película, reviviendo así las glorias de los tiempos pasados. Hacía diecisiete años que había estado allí promocionando Historia de una monja y Mansiones verdes . Ahora le tocaba el turno a Robin y Marian .      A pesar de los muchos años de experiencia todavía me costaba asimilar la fama. Con el público vitoreando, aclamando mi nombre y diciéndome lo mucho que me quiere. Y yo no me lo podía creer. ¿Por qué? Si yo tan solo me he limitado a hacer mi trabajo que es actuar. Soy actriz, nada más. Tan solo una actriz.

Capítulo 156: Frustración.

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     Frustración. Todo seguía igual. Andrea Dotti me ponía los cuernos de forma indiscreta y despiadada. No mostraba ningún sentimiento de culpa y a mí eso me frustraba a un todavía más. Me sentía tremendamente decepcionada y angustiada ante la idea de pasar por otra separación. Me dolía que mi hijo Luca tuviese que vivir aquella experiencia. Por eso al final decidí no divorciarme. Tonta de mí esperé a que Andrea cambiara, pero él, por supuesto, nunca cambió. Porque ellos nunca cambian y nunca cambiarán.