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Capítulo 159: Autoestima.

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     Autoestima. Ser una gran actriz de Hollywood, contar con tanto renombre y cariño por parte tanto del público como de mis compañeros, no era lo único que ensalzaba mi autoestima. Para mí siempre había sido indispensable la vida familiar, y en aquel momento estaba totalmente desequilibrada. Lo había intentado una vez más, salvar mi matrimonio contra viento y marea. Pero al final me resultó imposible. No podía más con las infidelidades de mi marido. En cuanto descubrí que Andrea había metido a otra señora en mi casa, en el hogar familiar y en mi propia cama, la gota colmó el vaso. No podía seguir luchando sola. La tremenda falta de honestidad acabó con mi paciencia. Porque llega un momento en el que toda mujer tiene que darse de bruces con la realidad. La fuerza del amor no lo cambia todo. Por supuesto que no, y más todavía cuando estás librando la batalla tu sola. Incluso llegué a culparme a mí misma por no haber sabido poner límites a tiempo. Pero ya era tarde para la...

Capítulo 158: Mi participación en los Óscar.

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     Mi aparición en los Óscar. A los pocos días de mi entrevista en Radio City Hall , el 29 de marzo de 1976, hice mi aparición en la 48 edición de la gala de los Premios Óscar en el Dorothy Chandler Pavilion de Los Ángeles. Me tocaba entregar el premio más importante de todos, el de Mejor película, así que todos los ojos parecían estar puestos en mí. Entregué el premio a los productores Saul Zaentz y Michael Douglas por la película Alguien voló sobre el nido del cuco. Douglas, emocionado, dijo que recibir el premio de mi mano era casi tan importante como el premio en sí. Antes de salir al escenario, Gene Kelly, tras recibir el suyo me había dado la bienvenida a casa, por lo que me sentía muy arropada por mis antiguos compañeros de la industria del cine. De hecho, directores como William Wyler me habían proporcionado mucha seguridad y me habían hecho sentir realmente querida. Dependía mucho de ellos y de su maestría, porque yo me había formado como bailarina no c...

Capítulo 157: Radio City Hall de Nueva York.

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     Radio City Hall de Nueva York. En marzo de 1976 salí al escenario para promocionar mi próxima película, reviviendo así las glorias de los tiempos pasados. Hacía diecisiete años que había estado allí promocionando Historia de una monja y Mansiones verdes . Ahora le tocaba el turno a Robin y Marian .      A pesar de los muchos años de experiencia todavía me costaba asimilar la fama. Con el público vitoreando, aclamando mi nombre y diciéndome lo mucho que me quiere. Y yo no me lo podía creer. ¿Por qué? Si yo tan solo me he limitado a hacer mi trabajo que es actuar. Soy actriz, nada más. Tan solo una actriz.

Capítulo 156: Frustración.

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     Frustración. Todo seguía igual. Andrea Dotti me ponía los cuernos de forma indiscreta y despiadada. No mostraba ningún sentimiento de culpa y a mí eso me frustraba a un todavía más. Me sentía tremendamente decepcionada y angustiada ante la idea de pasar por otra separación. Me dolía que mi hijo Luca tuviese que vivir aquella experiencia. Por eso al final decidí no divorciarme. Tonta de mí esperé a que Andrea cambiara, pero él, por supuesto, nunca cambió. Porque ellos nunca cambian y nunca cambiarán.

Capítulo 155: Malditas habladurías.

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     Malditas habladurías. Llegaban rumores desde Italia, habladurías frustrantes acerca de mi marido, Andrea Dotti. La prensa publicaba fotografiáis suyas en fiestas nocturnas, siempre acompañado de mujeres jóvenes. Es su forma de relajarse, no puedo exigirle que se quede en casa viendo la televisión cada vez que me voy. Eso es lo que le dije en cierta ocasión a la prensa. Por supuesto mentía, porque en realidad me sentía inmensamente frustrada. Aquellas fotografías hacían que se me quebrase el alma Pero no quería desacreditar a Andrea en público. En el National Enquirer le insultaban mientras a mí me dejaban como a una santa. Andrea me decía que tan solo eran amigas. Pero a mis cuarenta y seis años no esperaba tener que discutir sobre algo así. Había descubierto, muy a mi pesar, la verdadera naturaleza de mi esposo: el brillante psiquiatra que no iba a ser realmente fiel jamás.

Capítulo 154: España, James Bond y la fiesta de San Fermín.

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   España, James Bond y la fiesta de San Fermín. Sean Connery, Robert Shaw, Richard Harris así y como el resto de los actores, hicieron que me sintiera de maravilla durante el rodaje en Pamplona. Todos eran muy amables conmigo y también entre ellos La película, ambienta en la Edad Media, se rodó a un ritmo frenético durante aquel verano. Un día pude escaparme junto a mi compañero de reparto, James Bond, para ver los encierros de San Fermín. Conocer otras culturas distintas a la mía siempre me había llamado la atención. Y en España tienen algunas costumbres muy curiosas además de una inmejorable gastronomía. 

Capítulo 153: Agente 007.

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     Agente 007. Mi hijo Luca enloqueció cuando se enteró de que su madre iba a trabajar con James Bond, el agente 007. El pequeño era un gran fan de sus películas.     De modo que el niño, la niñera, la peluquera, el maquillador y un ayudante, viajaron conmigo a España para rodar Robin y Marian.        Cualquiera habría podido pensar que había perdido la práctica después de tanto tiempo. Pero no, lo cierto es que para mí, colocarme delante de la cámara fue como montar en bici de nuevo.      Supe adaptarme bien y rápidamente a pesar de que el cine había cambiado, y no poco. Ahora ya nadie me consultaba prácticamente nada. Los actores se limitaban a actuar sin más ni menos. Nadie me avisaba de los cambios de guión. Sabía que tampoco tendría la oportunidad de visionar los planos junto al director para darle mi opinión sobre determinados aspectos tanto técnicos como artísticos. Y todo eso por no hablar d...