Capítulo 153: Agente 007.
Agente 007. Mi hijo Luca enloqueció cuando
se enteró de que su madre iba a trabajar con James Bond, el agente 007. El
pequeño era un gran fan de sus películas.
De modo que el niño, la niñera, la
peluquera, el maquillador y un ayudante, viajaron conmigo a España para rodar Robin y Marian.
Cualquiera habría podido pensar que había
perdido la práctica después de tanto tiempo. Pero no, lo cierto es que para mí,
colocarme delante de la cámara fue como montar en bici de nuevo.
Supe adaptarme bien y rápidamente a pesar
de que el cine había cambiado, y no poco. Ahora ya nadie me consultaba prácticamente
nada. Los actores se limitaban a actuar sin más ni menos. Nadie me avisaba de
los cambios de guión. Sabía que tampoco tendría la oportunidad de visionar los
planos junto al director para darle mi opinión sobre determinados aspectos
tanto técnicos como artísticos. Y todo eso por no hablar de que debía rodar la
película en tan solo un mes. Hasta entonces la filmación más corta en la que
había estado había sido de tres meses. Esto hacía que el rodaje fuese mucho más
exigente y se esperase mucho más de los actores que conformábamos elenco. También
me sorprendió que rodásemos con varias cámaras a la vez. Y por supuesto el
hecho de que ciertas comodidades hubiesen desaparecido: Como por ejemplo la simbólica
silla de lona con mi nombre que ahora no era más que una silla plegable de
plástico cualquiera.
Durante mis años de ausencia el cine había
cambiado notablemente. El glamour de antaño se había extinguido del todo, la
mayoría de privilegios que había conseguido a lo largo de mi carrera habían
desaparecido de un plumazo. ¿Tanto tiempo había estado fuera ajena a las luces
y las cámaras? Al parecer sí. Todo esto me generó cierta inseguridad. Tengo que
reconocerlo.

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