Capítulo 155: Malditas habladurías.
Malditas habladurías. Llegaban rumores
desde Italia, habladurías frustrantes acerca de mi marido, Andrea Dotti. La
prensa publicaba fotografiáis suyas en fiestas nocturnas, siempre acompañado de
mujeres jóvenes. Es su forma de
relajarse, no puedo exigirle que se quede en casa viendo la televisión cada vez
que me voy. Eso es lo que le dije en cierta ocasión a la prensa. Por
supuesto mentía, porque en realidad me sentía inmensamente frustrada. Aquellas
fotografías hacían que se me quebrase el alma Pero no quería desacreditar a Andrea
en público. En el National Enquirer
le insultaban mientras a mí me dejaban como a una santa. Andrea me decía que
tan solo eran amigas. Pero a mis cuarenta y seis años no esperaba tener que
discutir sobre algo así. Había descubierto, muy a mi pesar, la verdadera naturaleza
de mi esposo: el brillante psiquiatra que no iba a ser realmente fiel jamás.

Comentarios
Publicar un comentario