Capítulo 159: Autoestima.
Autoestima. Ser una gran actriz de Hollywood,
contar con tanto renombre y cariño por parte tanto del público como de mis compañeros,
no era lo único que ensalzaba mi autoestima. Para mí siempre había sido
indispensable la vida familiar, y en aquel momento estaba totalmente
desequilibrada. Lo había intentado una vez más, salvar mi matrimonio contra
viento y marea. Pero al final me resultó imposible. No podía más con las infidelidades
de mi marido. En cuanto descubrí que Andrea había metido a otra señora en mi
casa, en el hogar familiar y en mi propia cama, la gota colmó el vaso. No podía
seguir luchando sola. La tremenda falta de honestidad acabó con mi paciencia.
Porque llega un momento en el que toda mujer tiene que darse de bruces con la
realidad. La fuerza del amor no lo cambia todo. Por supuesto que no, y más todavía
cuando estás librando la batalla tu sola. Incluso llegué a culparme a mí misma
por no haber sabido poner límites a tiempo. Pero ya era tarde para
lamentaciones. Estaba triste, sí, y no poco, pero tenía que asumir de nuevo que
mi matrimonio había fracasado. Durante la primavera de 1978 presenté la demanda
de divorcio que no se hizo efectiva hasta 1981. Ahora tocaba comenzar una nueva
etapa. Una vez más tenía que caer para volver a levantarme.

Comentarios
Publicar un comentario